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Familia meditando
La espiritualidad trae muchos beneficios, nos da mayor equilibrio y paz. Foto: Shutterstock

Familia

Cómo fomentar la espiritualidad en familia

El desarrollo espiritual es muy importante para tener equilibrio y paz. Con estos consejos podrás fomentar la espiritualidad en familia.

A los papás nos preocupa que nuestros hijos crezcan sanos y fuertes, que tengan buenas calificaciones, practiquen deportes. Pero ¿qué hay de su desarrollo espiritual? Desde la familia, podemos fomentar la espiritualidad y tener muchos beneficios. ¡Te decimos cuáles son!

Panterita Roch, coach espiritual, explicó que solemos pensar que somos entes separados, en los que por una parte está el cuerpo y por la otra la mente; mientras que la espiritualidad conlleva un esfuerzo enorme de nuestra parte, sin embargo, no hay nada más natural, porque, ante todo, somos espíritu.

Con pequeñas prácticas podemos hacer de la espiritualidad parte de nuestra vida cotidiana y fomentarla en nuestra familia. Panterita Roch nos comparte algunos de sus consejos para fomentar la espiritualidad en familia.

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Algunos de los beneficios que nos brinda el desarrollo espiritual son:

  • Ayuda a relajarnos y a liberar estrés.
  • Fomenta el desarrollo de valores.
  • Fomenta la empatía, la compasión y la dignidad.
  • Ayuda a desarrollar respeto hacia nosotros mismos y hacia los demás.
  • Fomenta el cuestionamiento y el crecimiento.

Además de estos beneficios, se suman una vida más equilibrada, mejor comunicación entre los miembros de la familia, así como un ambiente de paz y generosidad, que nos aporta una solución óptima para resolver los problemas cotidianos.

“Aunque estos beneficios suenan idílicos, la verdad son características naturales de nuestra esencia que siempre nos acompañan, sólo debemos cambiar nuestro enfoque y recordar qué somo realmente”.

Aprovecha las actividades cotidianas

Las prácticas de nuestra rutina son un buen momento para agradecer, si queremos enseñar a nuestra familia a ser agradecidos podemos comenzar con dando gracias cuando terminemos algún alimento.

Puedes agradecer al Universo o al ser de luz al que le tengas fe, de manera que comience a convertirse en un hábito consciente.

Involucra a tu pareja

Antes de comenzar a enseñar a tus hijos, dialoga con tu pareja para que juntos aprovechen los momentos de convivencia y fomenten la espiritualidad de forma didáctica.

“Primero deberán reforzar sus propias creencias y ayudarse mutuamente a encontrar su equilibrio interior. Siempre habrá preguntas por hacer y retos que superar, pero juntos es mejor”.

Fomenta el servicio a otros con el ejemplo

Un viejo dicho dice que “hay que predicar con el ejemplo”, por lo que si queremos inculcar en nuestros pequeños el ayudar a otros, debemos empezar con nosotros mismos, ya sea donan do algo o destinando parte de nuestro tiempo a alguna labor.

“Nada como tu ejemplo para hacer del servicio a otros algo orgánico y natural, esto nos ayudará a desarrollar empatía por los demás, con lo que podrás comenzar a ver a otras personas como parte de ti mismo, que es una de las lecciones más importantes del servicio desinteresado”.

Mediten juntos

Hacer de la meditación una práctica familiar cotidiana, es la mejor forma para fomentar en nuestros pequeños la espiritualidad.

“Realicen sesiones cortas si nunca lo han hecho antes y vayan aumentando el tiempo dependiendo de la necesidad de los miembros de la familia. Con cinco minutos será suficiente. Recuerda que la respiración profunda es clave, inhalando profundo en cinco segundos, reteniendo el aire en tres segundos y luego liberándolo en cinco segundos; lo importante es que logren relajarse y conectar con su yo interior”.

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Aprendan juntos

Investigar sobre temas que les llamen la atención y dialogar sobre los puntos que les resulten más interesantes, los unirá más.

Panterita Roach comentó que puedes comenzar a fomentar la espiritualidad en los niños tan pronto como comiencen a ser conscientes de sí mismos, la edad ideal es a las cinco años, con el fin de ayudarles a manejar sus emociones y frustraciones en esa etapa.

“Lo importante es que conecten, expresen sus inquietudes y triunfos, y que los miembros de la familia representen un apoyo físico y espiritual unos con otros”.

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