Una familia con dos papás o dos mamás

Oscar es profesor de inglés. Desde hace nueve años vive con su pareja del mismo género. Han platicado sobre la posibilidad de adoptar, pero considera que todavía hace falta que la sociedad acepte convivir con las familias homoparentales.

Si bien en la sociedad cada vez hay más apertura y respeto hacia las parejas homosexuales, “a veces sigues sintiéndote vulnerable porque es probable que se burlen de ti o que puedan agredirte verbal o físicamente. Y no me gustaría que mi hijo o hija sufriera bullying”, confiesa.

Los matrimonios entre personas del mismo género y la adopción de niños y niñas por parte de estas parejas es legal en la Ciudad de México desde el 2010. A partir de ahí, algunos estados más permiten y reconocen los matrimonios homosexuales, mientras que otros lo aceptan por orden de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que establece que no se puede prohibir a dos personas del mismo género y sexo contraer matrimonio y adoptar.

Para el investigador Ignacio Lozano Verduzco, doctor en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), este cambio legal no necesariamente ha significado una transformación a nivel social, político y psicológico, aunque tampoco significa que estemos igual que hace décadas.

Explica que estas aprobaciones y cambios legales son el inicio de una transformación sociocultural que no ha sucedido debido a que el gobierno mexicano no ha incluido en su agenda “cambios a nivel curricular respecto a la educación sexual integral en los diferentes niveles educativos”.

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Diversidad familiar 

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), en el informe Crecer juntos. Orientaciones para madres, padres y cuidadores para el desarrollo integral de niños y niñas, establece que, en la actualidad, no existe un modelo único e inmutable de familia: “hay familias monoparentales, familias homoparentales, familias ensambladas, familias adoptivas, familias reconstituidas, familias extensas, uniones informales de parejas sin legalizar, tengan o no hijos a su cargo, etcétera”.

Según la experiencia de Oscar, la sociedad de México tiene áreas geográficas en donde ver a una pareja homosexual es natural y aceptable, “pero hay zonas en las que todavía es un riesgo caminar de la mano de tu pareja e incluso hay ataques homofóbicos”. 

Considera urgente que las familias eduquen en el respeto y en la apertura. No hacer chistes ni tampoco insultar u ofender si en la calle ven a una familia homoparental que se toma de la mano o se besa. “Si tu hijo o hijo pregunta por qué dos hombres o dos mujeres se están besando o por qué un compañero de la escuela tiene dos papás o dos mamás, explícale que existe una diversidad de familias que conforman la sociedad”.

De acuerdo con el doctor Lozano Verduzco, académico e investigador de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN), nuestro país está obligado legalmente a brindar en las escuelas educación integral sexual y garantizar un conocimiento básico y homogéneo, y no contenidos heterocentrados y biologicistas, que están enfocados en la reproducción.

Enfatiza que educar integralmente desde las escuelas ayudaría a garantizar un conocimiento para todas las personas, lo cual más tarde se reproduciría en otros espacios: “si queremos generar transformaciones con respecto a la discriminación hacia ciertas identidades sexuales y de género, un elemento fundamental es el enriquecimiento de la educación sexual en las escuelas”.

“El respeto es el reconocimiento pleno de la otra persona como ser humano y con todos los derechos que eso establezca”.

Ignacio Lozano Verduzco, investigador

Normalizar la crianza homoparental 

Hay muchos modelos de familia que en México no están teniendo representación. No solo se trata de que veamos representaciones de modelos familiares con parejas del mismo sexo, sino cualquier otro modelo familiar. Por ejemplo, en donde la mamá o la abuela están al frente.

En la medida que podamos normalizar que dos hombres o dos mujeres se tomen de la mano, se den un beso en público y tengan hijos o hijas y que la sociedad no los cuestione, lograremos esa transformación sociocultural.

Las nuevas configuraciones familiares dan cuenta de que no existe una única forma de generar lazos de afecto y que la biología no es lo determinante para que las niñas y niños puedan crecer sanos y desarrollar integralmente su potencial.

UNICEF

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