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4 R’s de la dicipina
Foto: Shutterstock

Ser padres

Las 4 R’s de la disciplina positiva para criar niños felices

Con las 4 R’s de la disciplina positiva podrás sustituir los castigos autoritarios por un sistema de consecuencias donde los niños aprenden de sus errores.

Las 4 R’s de la disciplina positiva están revolucionando la forma como entendemos la educación de los niños. Atrás quedaron los castigos, los gritos y las amenazas, la propuesta hoy es cambiar los métodos obsoletos por técnicas de crianza donde los hijos aprenden de sus errores más que seguir instrucciones solo “porque lo dice mamá o papá”. El objetivo es formar niños felices para que se conviertan en adultos de bien.

¿Qué es la disciplina positiva?

Las 4 R’s de la crianza son parte de la disciplina positiva. Uno de los libros que aborda este método es el de Jane Nelsen quien nos explica que la disciplina es diferente al castigo porque enseña a los niños a aprender de sus errores en vez de culparlos y hacerlos sufrir por ellos.

De acuerdo con la autora, son mamá y papá los responsables de controlar el comportamiento de los niños y no los pequeños quienes tienen la tarea de controlarse a sí mismos. ¿Cómo lograr esto sin gritos y peleas?

En la disciplina positiva hay ciertas pautas para aplicar consecuencias. No son castigos, sino la consecuencia natural de los actos de los niños. Les llaman las 4 R’s (cuatro erres) de la crianza: revelar, respetar, relacionar y ser razonable. Te explicamos de lo que trata cada una. 

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Las 4 R’s de la disciplina positiva

1. Revela

Siempre REVELA las consecuencias del mal comportamiento para que los niños sepan qué esperar la próxima vez que se porten mal.  Lo pensarán dos veces antes de actuar.

¿Cómo aplicarla? 

Este es un ejemplo. Le has dicho a tu niña o niño en otras ocasiones que no puede bajarse de la banqueta cuando ande en bicicleta. De pronto baja la acera, en ese momento tú le adviertes:

“Sabes bien que si quieres andar en bici debes quedarte en la acera, de lo contrario sabré que decidiste guardarla y no usarla más hoy”.

¿Te das cuenta del discurso?

Esta frase es asertiva, le hace “ver la luz sin mostrarle el rayo”. Hay un “mundo” de diferencia a decirle:

“Si te bajas a la calle te quitaré la bicicleta”

Revelar con anticipación la consecuencia es uno de los mejores recursos que podemos usar con nuestros hijos. Sabe qué esperar si recurre en la falta. Literalmente, como dicen las abuelas: “Sobre aviso, no hay engaño y que se atenga a las consecuencias”. 

2. Relaciona

La consecuencia que apliques debe estar relacionada con la mala conducta del niño. Regresando al ejemplo anterior;

No tiene lógica que le digas a un niño: “Ve a tu cuarto” o “No podrás ver la televisión por una semana” porque no tiene nada que ver con andar en bicicleta en la calle.

Si no existe una continuidad entre la acción y la consecuencia, no es disciplina positiva sino solo un castigo autoritario. Como padres tenemos que aprender a notar la diferencia porque muchos venimos todavía de estilos de crianza viejos.

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3. Respeta

Cuando le hables a la niña o el niño dile tus comentarios de forma RESPETUOSA, así será decisión de ellos cómo se van a comportar y no una reacción a los gritos o a las agresiones. Recuerda que la violencia siempre genera violencia.

Por ejemplo, puedes decirle:

“Cuando te veo en bici abajo de la banqueta sé que no estás listo para andar en ella con seguridad y por eso necesitas guardar la bicicleta”.

Suena distinto a:

“¡Eres un necio! Me llevaré esa bicicleta el resto del día, podrías morir ahí afuera”

El objetivo es que aprenda, no inculcarle miedo para que deje de hacerlo. Piensa un poco, ¿cómo reaccionas tú ante las amenazas?  Cuando le hablas a los niños de forma intimidante o irrespetuosa ellos tienden a responder igual con frecuencia. El respeto se gana, así de simple. 

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4. Razonable

Esta R nos habla de que toda la consecuencia debe ser sensata, justa, razonable. Evita los extremos, es decir, tanto aplicar correctivos exagerados, como “hacernos de la vista gorda” y pasar por alto lo sucedido. 

Una solución razonable permite que los niños corrijan el comportamiento mientras la lección está fresca en su mente:

“Puedes volver a andar en bicicleta mañana temprano”

Si el niño vuelve a omitir la indicación aumenta el tiempo de forma gradual.

Eso es muy diferente a que desde el primer momento le prohíbas una semana estar sin bicicleta.

¿Qué pasa cuándo le impones un castigo largo? La verdad es que en ese periodo pensarán más en el resentimiento porque no los dejas usar la bici (en presente), que en la falta que cometieron. Se pierde el propósito de la consecuencia.

Los expertos dicen que si falta alguna de estas 4 R’s en tu método de consecuencias, en realidad estás aplicando un castigo y este conlleva cuatro nuevas R que no te van a gustar: resentimiento, rebeldía, retirada (huída) y revancha (venganza).

Sabemos que se lee más fácil de lo que es porque tenemos que cambiar muchos chips en nuestra cabeza. Pero no te preocupes si hasta el momento has estado aplicando castigos en vez de consecuencias, siempre hay oportunidad de aprender de nuestros errores y seguir adelante para hacer mejor las cosas. Hay que ser conscientes y tenernos paciencia a nosotros mismos.

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