Supositorios: ¿qué son, para qué sirven, cómo ponerlos?

Si tienes hijos pequeños probablemente has vivido la experiencia de que el pediatra le recete algún medicamento en supositorios, lo que para muchas personas la simple palabra genera incomodidad, porque claro, a nadie le gusta pensar en que tiene que aplicarle supositorios a su hijo, pero en ocasiones esta es la mejor o la única manera de medicar a una persona. Entonces, hablando de los supositorios, ¿sabes cómo ponerlos en caso de ser necesario? ¿Se lo pondrías a tu bebé o mejor solicitarías apoyo?

Supositorios: ¿sabes cómo ponerlos?
Supositorios: ¿sabes cómo ponerlos? Foto: Envato Elements

¿Qué es un supositorio?

No es más que una forma de presentación de algunos medicamentos, así como hay cápsulas, jarabes o tabletas pues también hay supositorios para medicar. Se trata de una dosis específica de la sal o las sales que indica el empaque contenida en una especie de cápsula alargada hecha básicamente de una grasa vegetal sólida. Aunque lo común es que sean de aplicación rectal, también los hay para aplicación vaginal (regularmente llamados óvulos).

Como podrás imaginar, es precisamente la vía de administración la que hace de estas medicinas algo a lo que todo el mundo teme, de ahí que cada vez sean menos usados, pues su aplicación resulta molesta e incómoda, sin embargo, en ocasiones es la mejor alternativa para recibir medicación. Así que, vemos cómo poner los supositorios.

Los supositorios son cápsulas con medicamento
Los supositorios son cápsulas con medicamento. Foto: Envato Elements

¿En qué casos se deben usar los supositorios?

Los supositorios tienen un doble propósito y es menester saber ponerlos: se pueden utilizar para producir un efecto directo en el recto, es decir, para aliviar el estreñimiento o para garantizar que un paciente reciba una correcta medicación cuando por la vía oral no es posible (por ejemplo, cuando un paciente no puede tragar pastillas) debido a vómitos, dificultad para tragar o falta de cooperación.

Una ventaja de los supositorios es que su material se disuelve rápidamente dentro del cuerpo, lo que facilita que el medicamento sea llevado al torrente sanguíneo y el efecto sea muy rápido, de ahí que sean muy eficaces en caso de temperaturas altas.

El pediatra definirá en qué casos usar supositorios
El pediatra definirá en qué casos usar supositorios. Foto: Envato Elements

¿Sabes cómo poner los supositorios?

Lo primero y quizá más importante es estar relajado, si se trata de aplicar un supositorio a tu hijo y eso te estresa demasiado, podrías contagiar tus nervios al pequeño y las cosas no resultarán bien, si el médico ha recomendado usar el medicamento en esta presentación es porque es necesario, así que respira profundo y has uso de tu control mental.

  1. Lava muy bien tus manos con agua y jabón.
  2. Si el supositorio es muy blando, antes de sacarlo de su empaque, enfríalo en el refrigerador por unos 30 minutos.
  3. Si te da más confianza, puedes usar un guante desechable.
  4. Quita o saca con sumo cuidado el supositorio de la envoltura.
  5. Si la receta dice que se debe administrar una parte de un supositorio (la mitad o un cuarto), córtalo a lo largo, es decir de punta a punta y no por el medio, así estarás poniendo la dosis correcta de medicamento.
  6. Acuesta a tu hijo de costado, haz que doble la rodilla que queda arriba hacia el estómago.
  7. Inserta suavemente el supositorio en el recto con tu dedo índice, en dirección al ombligo de su niño.
  8. Si al intentar poner los supositorios no se deslizan con facilidad, se le puede humedecer la punta con agua fría o con un lubricante soluble en agua. No uses petrolato (Vaselina), ya que puede afectar la composición del supositorio.
  9. Una vez insertado el supositorio, mantén unidas las nalgas de tu pequeño durante algunos segundos.
  10. Desecha el guante y el empaque del supositorio.
  11. Procura que el niño siga acostado durante unos 15 minutos para evitar que el supositorio sea expulsado.
  12. Lava muy bien tus manos.
bebé
Foto: Envato Elements

La Asociación Española de Pediatría (AEP), en su página de internet señala la correcta técnica de aplicación:

“Aunque pueda chocar un poco, la mejor forma de administrar los supositorios no es la que el sentido común nos suele dictar; es decir, introducirlos en el ano por su extremo puntiagudo, sino al contrario: lo correcto es empezar por el extremo plano. Esto facilita que el supositorio quede alojado en el recto, porque así, cuando el ano se contrae, lo que se consigue es impulsar al supositorio hacia adentro y no lo contrario”.

AEP

Ahora que ya sabes cómo poner un supositorio, la mejor manera de almacenar estos medicamentos es en un ambiente fresco y sombreado, aunque la refrigeración no siempre es necesaria o aconsejable, si vives en un lugar muy cálido es la opción indicada. Antes de su uso es fundamental revisar las instrucciones del fabricante y comprobar la fecha de caducidad.

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